Por qué pesa tu PDF y qué se puede hacer de verdad
Un PDF rara vez pesa por su texto: mil páginas de texto puro caben en unos cientos de kilobytes. Lo que pesa son las imágenes: un escaneo, una foto, una captura a página completa.
Dentro de un navegador solo hay una forma de actuar sobre eso: redibujar cada página como imagen y recomprimir esa imagen. Es demoledoramente eficaz en un documento escaneado, donde dividir el peso entre cinco o diez es lo normal. Y es mala idea en un PDF de texto.
Lo que los demás compresores no te cuentan
Comprimir un PDF con texto real lo convierte en una serie de imágenes. El texto pasa a ser píxeles: ya no se puede seleccionar, copiar ni buscar. Un contrato, un currículum o una tesis pierden lo que los hacía útiles — y el archivo puede acabar incluso más pesado, porque una página de texto comprimida en JPEG pesa más que el texto mismo.
Por eso esta herramienta analiza tu documento antes de tocar nada y te dice cuál de los dos casos tienes entre manos. Si el resultado sale más grande que el original, también te lo dice y te recomienda quedarte con el original. Ningún servicio de la competencia muestra ni lo uno ni lo otro.
Preguntas frecuentes
¿Seguirá siendo seleccionable el texto?
No. La compresión convierte las páginas en imágenes. Por eso la herramienta te avisa cuando tu documento tiene texto: en ese caso, a menudo lo sensato es no comprimirlo.
¿Cuánto puedo ahorrar?
En un PDF escaneado, habitualmente entre el 70 y el 90 %. En un PDF de texto ya optimizado, a veces nada, e incluso puede crecer. La herramienta muestra el tamaño resultante antes de descargar.
¿Se envía mi documento a algún sitio?
No, y en un PDF ese es el punto que más importa. Todo ocurre en tu navegador: abre la pestaña de red y compruébalo.
¿Qué ajustes elijo?
Para un escaneo que se leerá en pantalla, calidad media y renderizado de pantalla bastan. Si va a imprimirse, sube el detalle a 300 ppp y la calidad a alta.